
Historia contada por Lorena Cruz
«Soy Lorena y tengo 40 años.
En 2 de Abril estando en primera línea COVID, me entero que estoy embarazada de 7 semanas, no buscábamos bebé pero si salía salía, mi primera reacción fue de total sorpresa, y la de el también. Mi embarazo fue genial, no tenía vómitos, ni mareos, y trabajaba con ánimo.
A la semana 23 cuando ya tenía la baja por riesgo laboral, tuve un sangrado muy ligero, y ahí todo empezó a ir mal, estaba dilatando y mi cuello uterino medía 1mm, cerclaje de emergencia y 3 días después a casa con reposo absoluto.
En casa no hacía nada, solo de la cama al sofá y viceversa.
2 días después de estar en casa, tuve dolores y fui a urgencias, estaba de parto, me pusieron maduradores pulmonares, y algo para el cerebro del bebé y un suero que detenía las contracciones.
Esa noche estaba sola, mi pareja no pudo venir.
Al dia siguiente me dicen que me tenía que quedar ingresada con un suero Atosiban que iba con una bomba las 24 horas, ese mismo día en sala de partos estaba por si daba a luz.
Esa misma mañana mi pareja fue a llevarme un neceser y me dejó, dijo que no contara con el para nada, que se iba de casa, y así fue.
Pasé 10 largas semanas en una cama de hospital, enchufada a un suero que detenía las contracciones.
Pasaba los días llorando y lamentando mi mala fortuna, sola, con ataques de ansiedad y bajadas de tensión y de glucosa.
En la semana 32 detuvieron el suero para ver si podía ir a casa a terminar mi embarazo, porque el niño estaba bien y el cerclaje en su sitio.
Estuve 1 semana en observación y no tuve contracciones, decidieron darme el alta.
Llegué a casa pasado el mediodía, sola y la casa se sentía vacía, llamé a una amiga para que viniera hacerme compañía.
A las 21h de ese mismo día, estaba acostada y rompí aguas.
El parto fue maravilloso, con epidural y con unas ganas enormes de conocer a mi hijo.
Nació horas mas tarde, me inducieron porque no dilataba mas de 2, en media hora el niño ya estaba en mis brazos, esa noche no dormí de la emoción, estaba muy feliz.
El niño tuvo que ir a neonatos para coger peso y desarrollar la capacidad de succión, pero respiraba por sí solo.
A los 7 dias de estar en neonatos, empecé a sentirme rara, con mucha ansiedad y sin ganas de entrar al hospital, fui a urgencias y me dijeron que tenía depresión post parto.
Los siguientes días fueron los peores de mi vida, pensamientos intrusivos, llorar todo el dia, pese a eso no dejaba de ir a ver a mi bebé, me pasaba el dia entero en el hospital.
3 semanas despúes le dieron el alta a mi niño, desde ese día no puedo estar sola en casa, estoy en tratamiento para la depresión post parto y ansiedad generalizada.
Mi niño crece fuerte y sano y nunca he dejado de atenderlo, los pensamientos intrusivos ya los domino, y mi única razón para levantarme de la cama es mi hijo precioso.
El padre viene 2 horas al dia y apenas hablamos.
De Lunes a .Viernes viene un psiquiatra y una enfermera a casa, para ver como estoy.
Deseo con todas mis fuerzas recuperarme muy pronto y ser plenamente con mo niño, que es la razón de mi existir.»